Antecedentes

El Sistema Nacional de Monitoreo de la Biodiversidad: SNMB

El Plan Nacional de Desarrollo 2013 a 2018 establece acciones y metas para detener la pérdida y degradación de los ecosistemas, congruente con un plantamiento rector de impulsar un uso sustentable del capital natural. El Plan enfatiza que esta meta sólo se logrará mediante la aplicación de un enfoque holístico a la gestión de los ecosistemas. De este Plan de Desarrollo deriva la necesidad de medir los avances del estado de conservación de los ecosistemas de México. Un avance importante en México es el desarrollo del Inventario Nacional Forestal y de Suelos (INFyS) en los últimos diez años. Bajo la coordinación de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) el INFyS incluye un muestreo de 26,000 sitios de bosques en el país, para cada uno de los cuales se obtienen datos de cerca de 200 variables florísticas. Los resultados del análisis de esta información alimentan discusiones internacionales sobre el estado de la vegetación en México y la contribución del cambio de uso de suelo en este país a las emsiones globales. También revelan que es posible caracterizar y monitorear los ecosistemas presentes en el país con una resolución útil y en ciclos de razonable frecuencia para impulsar políticas públicas efectivas en el uso sustentable del capital natural.

Desde 2014 el gobierno federal, a través de la CONAFOR, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), y la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), así como con el apoyo del Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza, ha partido del INFyS para crear el Sistema Nacional de Monitoreo de Biodiversidad (SNMB). El SNMB incorpora variables del INFyS y otras adicionales referentes al componente faunístico, así como a amenazas clave, como la presencia de especies invasoras. En el marco de este nuevo sistema se ha establecido una cooperación muy exitosa con instituciones académicas y actores de la Sociedad Civil (OSCs).

Objetivo del SNMB

El objetivo del SNMB es contar con una fuente de datos temporal y espacial amplia y sistemática que permita evaluar los cambios en el estado de la biodiversidad considerando aspectos clave del funcionamiento de los ecosistemas. Los estados funcionales se reflejan en los servicios de ecosistemas que producen, y de los cuales se beneficia la sociedad.

Los resultados que surgen de los análisis de los datos del SNMB combinan imágenes satelitales, mapas de cambio de uso de suelo (MAD-Mex) y datos principalmente relacionados a la vegetación del INFyS. De esta manera se busca contar con información robusta para estimar mejor la magnitud de la degradación de los ecosistemas en México y eventualmente, las implicaciones de este cambio ambiental para la sociedad.

Los resultados del análisis de los datos de SNMB permiten a instituciones académicas, como el Instituto de Ecología (INECOL), desarrollar conceptos como el índice de integridad ecosistémica, que permiten a tomadores de decisiones conocer y planear acciones partiendo del estado de los ecosistemas. Por ejemplo, la CONANP utiliza este índice en áreas naturales protegidas (ANP) para asegurar una meyor efectividad en sus acciones de manejo. Esta información alimenta reportes nacionales para el cumplimiento del marco legal, así como informes internacionales a los Objetivos de Desarrollo Sustentable, la Contribución Prevista y Determinada a Nivel Nacional de México y las Metas de Aichi en el marco de los grandes acuerdos internacionales sobre el cambio climático, la desertificación y la pérdida de biodiversidad (UNFCCC, UNCCD y UNCBB, respectivamente).

El SNMB ha iniciado con resultados iniciales muy alentadores. La CONABIO, CONAFOR y CONANP se han comprometido a apoyarlo en el largo plazo. Para que esto sea posible, se necesita perfeccionar el diseño y la articulación de los tres sistemas mencionados (MAD-Mex, INFyS, SNMB). Eso permitirá generar análisis anuales que muestren la capacidad de los ecosistemas para proveer servicios ambientales a la sociedad (lo que incluye la regulación de almacenes de carbono, agua e incluso salud humana y seguridad ante desastres naturales). En términos generales, entre más degradado se encuentre un sistema, más alto será el costo para la sociedad el contrarrestar tal degradación ambiental. Este costo corresponde a la implementación de medidas tales como la reforestación, control de fuego, sanidad forestal, reintroducción de especies, y la pérdida de abastecimiento de servicios ecosistémicos para la sociedad, incluyendo la polinización de productos agrícolas, purificación y almacenamiento de agua, protección costera y protección de salud humana ante las cada vez más prominentes infecciones zoonóticas, un aspecto poco entendido actualmente, y al que esta propuesta busca contribuir explícitamente.